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  • Muchos adultos padecen alguna intolerancia alimentaria sin saberlo

  • En numerosas ocasiones el malestar gastrointestinal es de origen genético

  • Los síntomas intestinales pueden ser parecidos a otros trastornos digestivos

  • Aumenta la precisión del diagnóstico y facilita la toma de decisiones

  • Retirada de los alimentos nocivos solo si es imprescindible

  • Sirve para todas las razas

  • Técnica y Clínicamente VALIDADO

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i3 Adults

Test para confirmar si la genética puede ser la causa de trastornos intestinales derivados de las tres principales intolerancias alimentarias, Gluten, Lactosa y Fructosa.

La intolerancia al gluten o celiaquía, es una patología autoinmune con predisposición genética, determinada por las moléculas HLA DQ2/DQ8, que provoca una reacción adversa al gluten, presente en cereales como el trigo, centeno, cebada y avena. La celiaquía se caracteriza por la atrofia de las vellosidades de la mucosa intestinal y por una mala absorción de nutrientes por exposición al gluten.

La intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche) es muy frecuente, producida generalmente por un déficit de lactasa (Hipolactasia), enzima presente en el intestino delgado favoreciendo su absorción. Cuando la actividad de esta enzima es muy baja, la lactosa no se puede digerir, por lo que pasa al intestino grueso, donde es fermentada por las bacterias de la flora intestinal, provocando dolor abdominal, flatulencia y diarrea.

La intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF) o fructosemia, es una mutación genética de tipo hereditario, en el que la deficiencia de Aldolasa B impide la metabolización de la fructosa. Dicha patología impide procesar cualquier alimento que contenga fructosa, sacarosa o sorbitol. Su consumo a la larga puede provocar insuficiencia hepática y renal grave.

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